viernes, 26 de marzo de 2010

LA ESTUPIDEZ HUMANA

La estupidez humana, puede llegar a límites increíbles. Digo esto, por lo que viene sucediendo en uno de los distritos de nuestra querida Lima. Un grupo de personas residentes en el distrito de San Borja, liderados por su alcalde, vienen haciendo el ridículo; protestando y premunidos de pancartas, contra la construcción de un hospital para niños. San Borja es un distrito habitado por gente de “medio pelo”; algunos profesionales, comerciantes; etc. casi todos de procedencia provinciana, la mayoría, gente honorable; los revoltosos son una minoría de sicóticos, envidiosos y egoístas, en grado sumo. He visto, en los noticieros televisivos, personas de la tercera edad, a los que solo les queda poquísimos años en este mundo. ¿Qué los motiva para oponerse a la construcción de un hospital para niños? Francamente, no los entiendo. Esta misma gente, precedida por el mismo alcalde, médico de profesión (para ser médico, la primera condición es ser humanitario) y árbitro de fútbol fracasado, se opone a que se construya un paradero del tren eléctrico que cruzará por San Borja. Aducen, que ellos no necesitan del mencionado medio de trasporte. Estos súper egoístas no piensan que muchos ciudadanos, por diversos motivos, sí lo necesitan. A toda esta gente, egoísta sin remedio, les aconsejaría irse a vivir a un desierto; allí jamás se construirán hospitales para niños ni trenes eléctricos, que los moleste.
Y…¿qué podemos decir de la frailería pederasta? El Papa, que según dicen, en su época de arzobispo, conocía de estos abominables hechos; no hizo nada para castigar a los culpables. Mi pregunta es ¿Puede un ser así, ser infalible? Hace mucho que la Iglesia Católica viene perdiendo adeptos y necesita una reforma sustancial. Vivimos en el siglo XXI y no en la Edad Media.

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